Préstamos personales, tarjetas de crédito e hipotecas

Préstamos personales, tarjetas de crédito e hipotecas

Si necesitas financiacón para comprar un coche, realizar un viaje, preparar una boda, un bautizo o cualquier tipo de celebración, si necesitas pagar los estudios, emprender un nuevo negocio, invertir en material y maquinaria para tu empresa, comprar una vivienda o pagar cualquier tipo de compra de forma aplazada, con los préstamos y créditos bancarios tendrás seguro la forma de financiación que más se adapte a tus circunstancias.

Las entidades financieras ofrecen un amplio abanico de posibilidades para conseguir dinero para cualquier fin. Tienes préstamos personales de hasta 60.000 euros a devolver en un máximo de 8 años, tarjetas de crédito con más de 5.000 euros de saldo para que pagues tus compras en cualquier establecimiento o en Internet y préstamos hipotecarios para cantidades mayores.

Monedo
  • Hasta 5.000 euros
  • Sin aval
  • Varios meses
Zaplo
  • Hasta 2.500 euros
  • Hasta 24 meses
  • Sin avales
Presto
  • Hasta 700 euros
  • Primero GRATIS
  • Sin nómina
Tarjeta WiZink
  • Hasta 10.000 euros
  • Sin cambiar banco
  • Descuentos del 30%
BigBank
  • Hasta 10.000 euros
  • Sin aval 6.000€
  • Hasta 60 meses
Gedescoche
  • Hasta 10.000 euros
  • Préstamo Auto
  • Hasta 12 meses
Lunacredit
  • Hasta 1.000 euros
  • Sin papeleos
  • 30 días

Préstamos personales

Su principal característica es que se recibe todo el dinero al principio del contrato y se va devolviendo a lo largo del tiempo acordado, que no suele ser superior a los 10 años. La cantidad a recibir no suele superar los 80.000 euros y la garantía es personal, es decir, el solicitante responde con sus bienes personales presentes y futuros en caso de no poder hacer frente a la devolución del dinero.

Los préstamos personales son los más utilizados para financiar la mayoría de grandes gastos que solemos afrontar durante nuestra vida, como la adquisición de un vehículo, la compra de electrodomésticos y muebles, las reformas en el hogar, etc. Para acceder a ellos, los bancos necesitarán analizar nuestro perfil de solvencia, pidiendo una serie de requisitos para su aprobación, como no tener deudas impagadas, tener una estabilidad laboral que nos aporte unos ingresos regulares y justificar la finalidad que se le va a dar al dinero.

Tarjetas de crédito

Las tarjetas de crédito son una forma práctica de utilizar una linea de crédito aportada por el banco. Mediante las tarjetas tenemos a nuestra disposición dinero para hacer compras y pagar gastos que no se descontará de forma inmediata de nuestra cuenta corriente, como ocurre con las de débito, si no que se abonarán de forma diferida, ya sea a principios del mes siguiente o bien en varias cuotas.

Las tarjetas de crédito son muy utilizadas para el consumo de bienes y servicios, se pueden utilizar para pagar en la gran mayoría de establecimientos de todo el mundo, de forma segura y sin la necesidad de llevar dinero en efectivo. Además, sirven para adquirir productos a través de Internet, pudiendo comprar cualquier artículo de cualquier país desde casa y recibirlo cómodamente sin tener que desplazarnos de nuestor hogar.

Con las tarjetas de crédito, además, suelen venir una serie de servicios gratuítos, como seguros de asistencia en viajes y seguros antirobo, que cubren los usos fraudulentos que se puedan hacer con ella en caso de pérdida o robo.

Préstamos hipotecarios

Cuando la cantidad de dinero necesaria es muy elevada, superior a los 60.000 euros, los préstamos hipotecarios son el método de financiación más utilizado. Se suelen utilizar para la adquisición de una vivienda nueva o de segunda mano o bien un local comercial para montar un negocio. Las hipotecas también se utilizan para realizar inversiones importantes, por ejemplo al iniciar una empresa o al querer ampliarla.

La característica de los préstamos hipotecarios es que se utiliza como garantía un inmueble, que servirá como aval y que, en caso de no poder seguir devolviendo el dinero, el banco se quedará y venderá para recuperar el resto del importe pendiente. Estos préstamos, por su duración, su cuantía y, sobretodo, por la seguridad que supone la garantía del inmueble, suelen tener un tipo de interés muy inferior al de los préstamos personales, tarjetas de crédito y créditos rápidos.

Qué tipo de financiación elegir

Dependiendo de tus necesidades, de la cantidad de dinero que requieres, de la cuota máxima que estás dipuesto asumir, que hará que el plazo se alargue o se acorte, de si tienes buena estabilidad económica y del destino que quieras darle al dinero, deberás elegir una u otra forma de financiación.

La más flexible y versátil es la tarjeta de crédito, pero también tiene un coste elevado cuando se aplaza el pago de una compra en varias cuotas. Los préstamos personales tienen más requisitos, pero también te permitirán alcanzar cantidades de dinero mayores y plazos de amortización más largos, con un interés mucho menor. Para cantidades superiores y mayores plazos ya debes decantarte por los préstamos hipotecarios.

En cualquier caso, cuanto antes devuelvas una deuda mejor, ya que incurrirás en menos intereses y comisiones. Si puedes evitar endeudarte mejor, pero si es necesario, compara y solicita información en diversas entidades financieras para poder conseguir las mejores condiciones.

« Volver al listado de Créditos